En el año 1997 se estrenó en los cines la película de Roberto Benini llamada «La vida es bella». En la película se cuenta la historia de un padre judío (Guido) que es llevado junto a su hijo a un campo de concentración en la segunda guerra mundial.
El padre inventa un juego para proteger a su hijo haciéndole creer que puede ganar un carro blindado.
A pesar de las dificultades de la vida en el campo de concentración, Guido logra proteger a su hijo y así salvarlo del sufrimiento y la muerte. La película es excelente por lo que logra en el espectador. Un drama con tono de comedia que como una montaña rusa nos lleva a sentir emociones muy encontradas. Al final salimos con una sensación rara de tristeza mezclada con alegría.

La película nos deja un mensaje esperanzador. Por lo menos eso era lo que pensaba hasta que por alguna razón empecé a dudar del mismo. ¿Qué mensaje nos deja realmente la película? ¿Es preferible ocultarle las realidades de la vida a tu hijo para que pueda superar los sufrimientos y así viva mejor?

Como padres, muchas veces no les contamos toda la historia a nuestros hijos para protegerlos.

Les decimos que todo va a salir bien.
Que si estudian van a conseguir buenos trabajos.
Que si dicen la verdad y son buena gente a la larga los demás los van a valorar.
Que a los violentos no les va bien en la vida.
Que el bien siempre triunfa.

No estoy diciendo que no crea en estos valores y principios. Lo creo, pero no puedo asegurar que se vayan a cumplir indefectiblemente. Es decir, no tengo certezas ni pruebas irrefutables de que estos vayan a dar resultados seguros.
Puede que nos esforcemos, seamos honestos y buena gente pero que no consigamos los resultados deseados.
Ahora la pregunta que te hago es:

¿Qué seria mejor?

Vivir con esperanza creyendo que vale la pena hacer un esfuerzo por mantener ciertos valores.
Apostar por las virtudes en la gente que nos rodea.
Creer que siempre hay una luz al final del camino.

O por el contrario,

Vivir en un mundo realista, cínico y desconfiado que solo puede creer en lo que puede ver y tocar. Que no se anima a promover algunas verdades por miedo a que no se cumplan.

Podemos elegir la forma en que codificamos los acontecimientos de la vida.
Debemos ser realistas, cuidarnos y no ser ingenuos, no quiero que se entienda mal.
Pero si podemos mirar el mundo que nos rodea desde nuestras expectativas y buenas intenciones, podremos vivir mejor definitivamente. No estamos mintiendo cuando, sin estar seguros de los resultados, decimos y vivimos como si ellos fueran a ser los mejores.

Estamos simplemente siendo inteligentes emocionales. Hay que aprender a jugar el juego para poder sentir que LA VIDA ES BELLA.

Espero te haya sido útil.

Un abrazo.

Lic. Mariano Calabretta.
MN 55658