La búsqueda de la felicidad pareciera ser la principal motivación que nos empuja a hacer lo que hacemos. La buscamos en una relación amorosa, en una profesión determinada, en el trabajo, en el deporte, en la música, en los viajes, en las fiestas, en los hijos, en ropa, autos, casas, en los amigos, en el estudio, etc. Nos pasamos la vida buscando sin saber dónde y cómo poder encontrarla.
-«Felicidad no tienes dueño, hoy conmigo y mañana por allá…», decía César «Banana» Pueyrredón en una de sus canciones más emblemáticas.

La psicología positiva es una rama de la psicología que se centra en las fortalezas humanas, las que nos permiten aprender, disfrutar, ser alegres, generosos, serenos, solidarios y optimistas. En ese camino, Martin Seligman, en su libro «La auténtica felicidad», describe tres formas en que la gente intenta alcanzar este estado emocional.

La vida placentera:

En primer lugar la vida placentera se propone alcanzar la felicidad a través de los placeres corporales. Estos placeres corporales generan una satisfacción instantánea que no requiere un esfuerzo determinado para alcanzarlos. Estos deleites son inmediatos y provienen de los sentidos. Una ducha caliente, un helado de chocolate, una canción preferida, ver una obra de arte, el abrazo de tu hijo, etc…
El problema evidente de esta búsqueda es que estas emociones que logramos son momentáneas y pasajeras. Cada vez necesitamos repetirlas con mayor frecuencia e intensidad para conseguir el mismo nivel de satisfacción.

La buena vida:

En esta segunda etapa, el autor plantea una diferencia entre la gratificación y el placer. La buena vida se fundamenta sobre la base de la gratificación que alcanzamos al realizar una actividad que implica dedicación y utilización de virtudes y fortalezas. Es decir que, esta sensación de gratificación se obtiene al hacer algo que nos requiere un esfuerzo determinado, preparación y concentración. Es en este momento y lugar en el que sentimos que el tiempo pasa sin que nos demos cuenta. Tocando un instrumento, estudiando un tema que nos interesa, dando un discurso, escalando una montaña, corriendo una maratón, cantando en un recital, arreglando una computadora, escuchando con empatia los problemas de otra persona, etc…

La vida significativa:

Esta búsqueda está relacionada con el sentido de la vida y con el propósito que le adjudicamos a la propia existencia. Cuando podemos encontrar un sentido en lo que hacemos nos sentimos felices. Podemos compartir nuestros bienes materiales, involucrarnos en un servicio a la comunidad, integrarnos a una obra comunitaria, una comunidad de fe o un trabajo para personas que necesitan ayuda. Es principalmente una actividad altruista que nos saca el foco de nuestra propia existencia y nos obliga a poner la mirada en el otro.

Es interesante ver que todos nos podemos mover en estos tres caminos al mismo tiempo y simultáneamente. No es uno o el otro, más bien sería uno y el otro.
– Incorporar el placer a mi vida para disfrutar de las posibilidades que tengo a mi alcance.
– Ejercitar y poner en practica mis capacidades, virtudes y talentos para crear, componer y construir.
– Y al mismo tiempo buscar el lugar o la oportunidad de realizar una tarea o una actividad que me trascienda.

Espero que te haya sido útil,

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Un abrazo.

Lic. Mariano Calabretta
MN. 55658