A veces perdemos la capacidad de asombrarnos, la expectativa por descubrir algo nuevo en nuestra vida, algo que sea diferente, algo mejor. Seguimos adelante con la rutina diaria pero resignados y sin esperanza en que las situaciones pueden cambiar.
Cuando éramos chicos buscábamos experiencias nuevas, teníamos menos miedo al riesgo y estábamos más dispuestos a incorporar nuevas ideas y vivencias. A medida que fuimos creciendo y adquirimos más conocimiento, empezamos a sentir que no hay nada nuevo que nos pueda sorprender.

Nos volvimos más rígidos en nuestra manera de pensar. Nos fuimos poniendo más escépticos y descreídos de todo y todos.
Quizás es porque esperábamos algo más. Algo más de nuestra familia, de nuestros amigos, de nuestro trabajo, de nuestro país…
Pero fuimos desilusionados. Lentamente, si no prestamos atención, esta sensación de desesperanza y apatía va colonizando todas las áreas de nuestra vida. La amargura se extiende dentro nuestro y si no reaccionamos a tiempo ésta crece como un tumor que enferma toda nuesta vida.

Quizás estés pasando por un momento así en tu vida.

Te propongo tres cosas para transformar la apatía en esperanza:

Ser agradecido:

Siempre hay motivos para agradecer. El hecho de estar vivo ya es uno de ellos. La familia, los amigos, la salud, las oportunidades, el día nuevo, etc . Cuando somos agradecidos nos enfocamos en lo que tenemos y no tanto en lo que nos falta. Es ahí cuando nos damos cuenta que tenemos mucho.

Perdonar lo que nos duele:

Cuando atesoramos bronca y rencor por algo que nos hicieron nos quedamos atados a esa sensación. Haga lo que haga sigo mirando al pasado y no puedo dejar de mirar hacia atrás. Cuando perdonamos nos sacamos un peso de encima. Dejamos de posicionarnos en el lugar de víctimas y comenzamos a decidir más allá de las situaciones que nos marcaron. Nos liberamos de lo que nos ataba y podemos empezar a mirar hacia adelante sin rencor.

Reírnos más:

Tomar en perspectiva y con humor lo que vivimos nos libera y nos ayuda a saber que quizá no sea tan terrible lo que nos esta pasando. Nos hace menos rígidos, más auténticos. Nos permite relajarnos y disfrutar de nosotros mismos.

Te propongo que lo intentes. Aunque parece simple requiere intención y perseverancia.

Espero que te haya sido útil.

Enviame tus comentarios sobre el tema.

Un abrazo.

Lic. Mariano Calabretta.
MN 55658